La palabra es un poderoso
soberano, que con un pequeñísimo y muy invisible cuerpo
realiza empresas absolutamente divinas. (…)En efecto, puede
eliminar el temor, suprimir la tristeza, infundir alegría,
aumentar la compasión… La fuerza de la sugestión
se adueña de la opinión del alma, la domina, la convence
y la transforma como por una fascinación (…) Si
todos los hombres tuvieran completo recuerdo del pasado, conocimiento
del presente y previsión del futuro, ese razonamiento
no podría engañarlos del modo como lo hace.
Gorgías: Elogio de Helena
El pequeño príncipe, cansado de escuchar las incongruencias
del banquero decidió marcharse y conocer nuevos planetas. En menos
de lo que tarda en marchitarse una rosa tenía ante sí uno
de los más bellos del universo, y era enorme comparado con el suyo,
al menos habrían cabido allí doce de los peligrosos baobabs
que brotaban en su propio planeta. El color de la superficie le recordaba
los pétalos emergentes de su flor y la luz era como la de un perpetuo
amanecer. Se sintió dichoso y pensó con pena en el geógrafo,
pues por muchos mapas que tuviera de este planeta jamás disfrutaría
de su belleza. Al poco, escuchó una voz metálica que le
daba la bienvenida.
Holapequeñopríncipeveoquetehasquedadoasombradoantetantabelleza
atodoelmundolesucedelomismo,sibienesverdadquerecibimospocasvisitas
porquenoaparecemosenlasguíasturísticasy hastahacepoconisiquieraenlosmapas…
-Hola, ¿cómo sabes mi nombre?, interrumpió intimidado
el principito, ante tal muestra de verborrea.
…noesdeextrañarporquecomoyanoquedancasiexploradores
elgeografonorecibeinformacióndeluniversoaunqueyosírecibí
noticiadetullegaday
poresoteestabaesperando,llevodosdíaspreparándomeparaestemomentom,
noesquemegustenlosdiscursospero despuésdevariosmillonesdepalabrassin
recibirvisitaalgunaen eestacaradelplaneta,enlaotraviveunvecinoperoélno
escomoyoniyosoycomoél,yesassondemasiadaspalabraslanzadasalvacíoasí
queesunasuertequehayasvenidoyaveráscuandotecuentelahistoriademiplaneta
ysuscostumbres,ytehabledelmonumentoalolvidoqueyanadierecuerdaquienlo
hizonicuandoaunqueespreciosoyteenseñaréuncampodefloresaunqueahora
noséporquécreoquenoeslamejor época,talveztesientascansadoporelviaje
perotegarantizoquemerecelapenalavisita,niteimaginaslacaradeasombro
queselequedóalúltimovisitanteperoesmejorquelovayasdescubriendo
sobrela marcha,vamosacompáñame…haceunossetentaycincomilaño
selplanetaformabapartede…
El principito escuchó absorto aquella retahíla que lejos
de motivar el interés lo que despertó en él fue una
jaqueca de campeonato, no obstante, y por pura educación, siguió
a su anfitrión quien no paraba de hablar sobre la historia del
planeta. Tras unos minutos llegaron a una especie de jardín medio
en ruinas que no encajaba en aquel hermoso planeta. En el lugar en que
se suponía hubo antaño un campo de flores se extendía
un páramo cubierto de tallos marchitos, completamente secos por
la falta del más mínimo cuidado. “Alguien olvidó
regarlo” pensó en principito sin salir de su asombro, y completamente
aturdido por una jaqueca que poco a poco iba agudizándose.
…yconestollegamosaestesigloyalmomentoenquemisantepasados
erigieronelfamosomonumentoalolvido…
El anfitrión hablaba y hablaba hasta la saciedad sin que apenas
se le entendiese ni una sola palabra, comportamiento que, junto al dolor
de cabeza, irritó de tal forma al principito que hasta llegó
a olvidar la pregunta que formuló un rato antes pues de no ser
así, y dado su carácter, habría vuelto a preguntar
cuantas veces fuesen necesarias hasta dar con la respuesta. Se detuvo
y permaneció en silencio mirando como aquel extraño personaje
caminaba, seguramente sin rumbo, envuelto en su propia algarabía,
sin recordar que unos minutos antes lo acompañaba un silencioso
visitante.
Antelaevidenteeinexplicablebellezadelplanetaelpequeñopríncipeconsideró
interesanteconocerlaotracaradelplaneta, yhaciaallíseencaminópensando
enloextrañoqueleresultabael
Universo.
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